EL CONCEPTO DE CULTURA EN LA ANIMACIÓN CULTURAL

    Los diferentes sentidos en los que se habla de cultura pueden ser leídos desde una perspectiva de evolución histórica del pensamiento occidental. Para empezar, el concepto de "cultura cultivada" está asociada al humanismo y al movimiento ilustrado surgido en el Renacimiento. El segundo concepto de cultura, el de "cultura cultural", parte del punto de vista de la antropología del siglo XIX-XX. El tercer concepto de cultura, el de "cultura constructiva", puede ser asociado a la hermenéutica filosófica del siglo XX y a los conceptos de pertenencia y apropiación que dicha corriente desarrolla.

    La animación sociocultural parte de esta última concepción de la cultura como cultura constructiva. Se trata de una concepción de cultura que considera que las personas han de reconceptualizar los elementos culturales heredados, apropiándose de la tradición de un modo creativo y proyectándola hacia el futuro. Esta concepción de la cultura considera que hemos de reconstruir la cultura adaptándola a las transformaciones que experimenta la sociedad. En este sentido, la animación sociocultural persigue la participación, es decir, pretende impulsar a las personas a ser elementos activos, o lo que es lo mismo, pretende promover esa tarea de reconceptualización y transformación de la cultura.

    Partiendo de este concepto de cultura constructiva se nos plantea la cuestión de qué es aquello que se necesita para que sea posible esa reconceptualización, de cuáles son las condiciones que hacen posible esa tarea. En este punto es básico hablar de la necesidad de un pensamiento crítico independiente, de la capacitad de desarrollar cada persona sus propios contenidos. También cabe hablar de una voluntad de participación, de disposición a querer hacer cosas, a querer transformar la cultura heredada, a ser, en definitiva, un agente activo. Por otro lado, es primordial salvaguardar unos medios que permitan una infraestructura de comunicación -como por ejemplo internet-, para poder compartir, debatir y gestionar cuestiones relacionadas con el pensamiento y la cultura.  

    Desde esta perspectiva, el papel que juega el animador sociocultural en el ámbito de la educación no formal es claro: la de activador, la de impulsor del pensamiento crítico, la de promover esa reconceptualización de la cultura. En este sentido, el animador educa bajo esta concepción de cultura constructiva, que nada tiene que ver con el concepto de cultura humanista, más asociado a la educación formal.